Esta elección no es personal para los votantes negros: es una cuestión

Esta elección no es personal para los votantes negros: es una cuestión

Para los votantes negros, armados con el legado de nuestros antepasados ​​y el poder de nuestro voto, esta elección no es sólo un momento de elección sino un momento crucial para la negociación. No se trata de lealtad partidista; se trata de negocios, de aprovechar nuestro poder colectivo para forjar una sociedad más equitativa y justa para nuestras comunidades y, por extensión, para todos los estadounidenses.

La dura realidad es que cualquier aumento o disminución en la participación de los votantes negros podría cambiar fundamentalmente el resultado de las elecciones. Y cada vez parece más probable que esto pueda suceder. Una encuesta de Gallup publicada ayer encontró que el 66% de los adultos negros en Estados Unidos se identifican como demócratas, frente al 77% en 2020.

Este hecho no debería ser sólo una llamada de atención para ambas partes, sino también un pensamiento persistente que las acompañe desde la mañana hasta la noche.

Este año, nuestro voto no es sólo una papeleta de votación, es una poderosa declaración de negociación. No se trata sólo de participación política; es una negociación estratégica para el bienestar de nuestras comunidades y de nuestro país. Nuestro voto es una poderosa moneda de cambio, que exige avances tangibles en materia de racismo sistémico, desigualdad económica, acceso a la atención médica, educación y reforma de la justicia penal.

Este año representa una oportunidad crucial para que los afroamericanos redefinan su papel en el panorama político, exigiendo más que solo participación. Nuestra determinación se basa en la evidencia innegable de nuestra importancia electoral y la urgente necesidad de un cambio de política. No somos sólo participantes; somos los motores de la democracia. Las necesidades y aspiraciones de nuestras comunidades deben estar en primer plano y nuestro apoyo debe ganarse.

2024 es el año del contrato para los votantes negros. Es hora de negociar desde una posición de fuerza, utilizando nuestro voto para asegurar los compromisos que darán forma al futuro de nuestras comunidades. Este momento afirma nuestro compromiso con el proceso político como un derecho y una responsabilidad, un medio para impulsar el cambio y forjar una sociedad más justa y equitativa.

Los incansables sacrificios de las generaciones anteriores obligan a los votantes negros a utilizar nuestro poder político de manera eficaz, exigiendo que ambos partidos trabajen activamente para satisfacer nuestras necesidades. Optar por quedarse en casa es una decisión terrible, peligrosa y desacertada, pero sigue siendo una elección que, en el contexto de la negociación, representa una ventaja. Si no se quiere que los votantes negros se queden en casa, hay que darles una razón convincente para no hacerlo.

Es un paso en falso crucial depositar la carga de “salvar el mundo” en la América negra. Más bien, corresponde a ambos partidos políticos negociar de buena fe, reconociendo el valor y la necesidad de asegurar el apoyo de los negros. Esto significa involucrarnos con nuestras comunidades no como un bloque de votantes monolítico que se apacigua con promesas vacías, sino como un grupo diverso de ciudadanos cuyas preocupaciones, aspiraciones y vidas son parte integral de la estructura de esta nación.

Nuestro voto es un testimonio del legado de nuestros antepasados, un recurso que debe aprovecharse en la búsqueda de la justicia y la equidad, garantizando que el sistema político funcione para nosotros y no en nuestra contra.

No se trata de lealtad partidista; se trata de conseguir el mejor trato posible para nuestras comunidades. Se trata de una negociación comercial cuyos términos están definidos por el compromiso de abordar los desafíos sistémicos que enfrentamos. Los demócratas pueden tener una ventaja, pero queda mucho trabajo por hacer para traducir esa ventaja en victorias políticas concretas para las comunidades negras.

Ambos partidos deben despertarse comprendiendo que el voto negro es crucial y acostarse soñando con formas de ganarlo. Ambos partidos deben internalizar este entendimiento, reconociendo que el camino hacia la victoria está pavimentado con esfuerzos serios para ganar el voto negro a través de compromisos concretos y cambios reales.

El voto negro es una clave poderosa para la dirección futura de este país, y es hora de que ambos partidos aborden esta realidad no sólo con estrategias para obtener votos, sino también para servir y elevar a las comunidades negras de manera tangible.

Michael Starr Hopkins es el presentador del podcast “Political Roots”.

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